Reseña de la película “La carrera de Brittany” (o cómo encontrar un propósito en la vida)

Reseña de la película “La carrera de Brittany” (o cómo encontrar un propósito en la vida)

No soy mucho de llorar en las películas. La última con la que lloré (o berreé, más bien) fue Hachiko (en español le pusieron “Siempre a tu lado”), y se trataba de un perro que acompaña a su dueño todos los días a su trabajo hasta que éste muere (sorry por spoilear). Este filme, protagonizado por Richard Gere, se estrenó en 2009, y desde entonces no había llorado con ninguna otra película…hasta ayer que vi Britanny runs a marathon, un estreno que no tiene absolutamente nada de publicidad, lo cual pienso que es fantástico porque todos aquellos que la quieran ver, no batallarán con salas a reventar, situación que ocurre con las películas taquilleras.

Les cuento…

Britanny es una mujer gorda llegando a sus treintas, con un enorme vacío existencial que intenta llenar con comida, fiestas, amistades ‘chatarra’ y hasta medicamentos que en realidad no necesita, pero usa para calmar la ansiedad que le produce no saber qué hacer consigo misma o por dónde comenzar a poner su vida en orden. Su vecina de abajo es corredora, y después de varios intentos por convencerla para que la acompañe con su grupo de atletismo, un día Britanny se anima a ponerse los tennis y salir a correr… “Una cuadra”, dice en voz alta, y comienza a trotar sin saber que aquella cuadra sería el primer paso hacia un radical cambio de vida.

brittany corre carrera maraton

Poco a poco la protagonista va fijándose nuevas metas en torno al running: tres kilómetros, 5 kilómetros, medio maratón…hasta que se propone correr el Maratón de Nueva York. Lo que inició como un propósito de bajar de peso se va tornando en algo mucho más grande, profundo y con mayor significado, por lo que podemos ver a esta nueva corredora ir, no sólo hacia su meta del maratón, sino a un verdadero encuentro con ella misma en su mejor versión, la cual nunca antes llegó a imaginarse.

Bueno, ¿y por qué estaba yo berreando en la sala? Por estas razones:

1. No sé si les he platicado, pero yo era corredora (tiene un año que casi no lo hago), por lo cual pude sentirme identificada con la protagonista en cada una de las etapas por las cuales atraviesa a lo largo del filme: desde correr con los peores tennis (porque no tienes ni idea de que debes usar otros con ciertas características); empezar a correr un kilómetro y sentir que dejaste tu pulmón a media carrera; tener que dejar de frecuentar a ciertas amistades porque ahora tu estilo de vida es diferente y ya no te llama la atención ponerte pedas monumentales los fines de semana; así como vivir la transición de empezar correr para bajar de peso y ver cómo se revierte el propósito hasta convertirse en: bajar de peso para seguir corriendo más lejos, más rápido, mejor.


En otras palabras: yo viví en carne propia que el atletismo le diera sentido a mi vida. Fue como si correr me diera superpoderes: me volví más segura, más fuerte (física, mental y espiritualmente), más feliz. Completé dos medios maratones, metas que ni en mis más locos sueños pensé que podría lograr…¿Cómo? si “yo sólo era una gorda”, “los gordos no hacen esas cosas”, “los gordos son flojos”.
Les callé la boca a todos.

Creo que también el llanto de ayer al ver esta película se debió que siento que llevo mucho tiempo perdida y desperdiciando toda mi energía (o casi) en personas, trabajos y cosas que no son para mí y que la vida no se cansa de demostrarme. Es decir, no sé en qué punto empecé a hacer las cosas en automático y sin un propósito. No soy así. Algunos me llaman “intensa”, otros “loca”, otros “impulsiva”…en fin, tengo varios sobrenombres; pero lo cierto es que, para mí, la vida sin pasión y sin un propósito, es simplemente inimaginable. Y así he estado viviendo, por lo menos los últimos dos años: completamente en automático. Lo curioso es que mil veces escuché de varias personas el consejo “Regresa a ti”, pero mi duda siempre era: “Ajá, ¿y cómo hago eso?”. La verdad es que no tenía idea de a qué se referían, pero ayer lo entendí. No sé, siento que de alguna forma pude ver con claridad cuál era el camino a casa, es decir, a mí misma. Recordé qué hacer para volver a tomar el timón de mi vida…claro, ahora falta hacerlo, pero al menos ya sé por dónde va la cosa.

Me gusta mucho que en la película pude ver que, en realidad, la vida sigue exactamente igual, pero quien cambia es la protagonista, y con ella empieza, sin querer, a transformarse toda su vida. Como dice la frase:

“Todo cambia, si tú cambias”.

3. Dejé de correr por una molestia en el pie izquierdo que tuve el año pasado. No le di mucha importancia, pero la molestia persistió, por lo cual acudí con tres médicos distintos…el tercero fue el que le atinó: padezco de una deformación genética crónico-degenerativa. En otras palabras: en unos días me operan del pie porque ya ni siquiera puedo caminar sin sentir dolor. Me van a reconstruir el pie.

El no poder correr durante todo este año, no lo voy a negar, me tuvo enojada con la vida varios meses. Pensamientos del tipo: “¿por qué a mí?, ¿por qué la vida me quita lo que más me gusta hacer?”, eran mi pan de cada día.

De hecho, mi reciente viaje a Quebec tenía el propósito de correr el maratón de la ciudad, incluso ya estaba inscrita desde el año pasado, pero evidentemente no pude hacerlo por la condición de mi pie. No obstante, lo tomé con filosofía y de todas formas fui al viaje e incluso acudí a ver llegar a los corredores a la meta. Me dio mucha emoción verlos terminar sus 42 kms con sus caras llenas de satisfacción y orgullo; eso me ayudó a pensar que algún día seré yo quien estará cruzando esa línea de llegada.

Lâcher prise….el arte de confiar en la vida

Justamente en este viaje a Quebec me enseñaron una frase en francés: “Lâcher prise”, que quiere decir “Dejar ir”, pero cuyo significado es mucho más profundo que eso, ya que no sólo nos habla de soltar todo aquello que no está en nuestro control sino, además, de hacerlo confiando en que la vida siempre nos pone donde nos toca estar y con quien nos toca estar. Lâcher prise es eso: confiar en la vida, en que todo pasa por algo. La película que les recomiendo también habla de esto, pero no quiero decirles en qué parte para que ustedes mismos lo descubran.

Bueno, pues ya me puse muy filosófica, pero quería compartirles todo lo que esta peli me hizo reflexionar, recordar y analizar; además de que quería contarles de mi próxima operación, por lo cual esta reseña me pareció un buen pretexto para hacerlo. Estoy muy, muy positiva al respecto, el médico me dijo que, después de mi recuperación, voy a poder volver a correr, lo cual me tiene feliz porque sé que tengo una cita pendiente con el maratón desde hace varios años. Mientras tanto, eso: lâcher prise, confiar y soltar el control de lo que no está en mis manos.

Por ahora estoy concentrada en dejar todo listo para mi recuperación, así como en seguir al pie de la letra mi tratamiento con Plus Vida para bajar de peso, ya que de esta forma ayudo mucho a que mi pie sane más rápidamente.

Les mando un abrazo enorme y no dejen de ver esta peli; ojalá la amen tanto como yo lo hice. Recuerden echarme un grito por redes sociales:

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Nos leemos pronto,

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