Llegué a los 10 kilos menos. Así ha sido mi tratamiento con PlusVida

Llegué a los 10 kilos menos. Así ha sido mi tratamiento con PlusVida

Tal y como lo publiqué en mi cuenta de Instagram: el 22 de julio de este año tomé la decisión de cambiar mi vida. Me muy quedo corta si les digo que decidí atender mi problema de sobrepeso, ya que no era la primera vez que lo hacía (ni la segunda, ni la vigésima). De hecho, llevo una vida entera de subir y bajar kilos y tallas, así como de probar dietas, nutriólogos, pastillas milagro y una infinidad de opciones para estar en lo que llaman “peso saludable”.

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El 22 de julio de este año hice algo que, en 32 años que tengo, jamás se me había ocurrido hacer: tratar mi problema de sobrepeso como un problema de adicción a la comida. Después de una vida de dietas, pastillas para bajar de peso y remedios 'mágicos', entendí que lo que me pasaba era algo mucho más profundo y que necesitaba ayuda porque no podía manejarlo sola. Me tardé en entenderlo, pero lo hice y decidí buscar a @plusvida_mexico y a @marceloplusvida para me que ayudaran a entender por qué como de la forma en la que lo hago; por qué a veces pareciera que no puedo parar de comer; por qué en ocasiones sigo comiendo sin hambre y hasta que me duele la panza; y por qué ver comida "prohibida" me producía tanta ansiedad. . Y más que entenderlo, qué diablos podía hacer para solucionarlo. . Siento que éste es un buen momento para aclararles que en absoluto mi intención es mandar un doble mensaje. REALMENTE creo que la belleza viene en todas las tallas, en todos los colores, en todos los tonos de piel. Sigo creyendo que las curvas son maravillosas, pero en mi caso, mi cuerpo me estaba mandando señales que ya no podía ignorar como dolor en las rodillas y en los pies, dolor de estómago frecuente, insomnio y debilidad durante el día, entre otros síntomas de que definitivamente algo no está bien. . Siempre he sido y sigo siendo fan de las #CurvasFelices, pero la felicidad viene de la mano de la salud, y en mi caso yo ya no me sentía saludable, ni feliz, ni apta para llevar esto yo sola. No hablo del lado estético, sino 100% de mi salud. . Es más facil que las mujeres hablemos de nuestra vida sexual, que de nuestros problemas con la comida, con nuestro peso y autoimagen. Por ello, mi intención al contarles esto es, como siempre, ser honesta con ustedes y compartirles lo que me está ocurriendo, así como qué estoy haciendo para hacerle frente. . Voy de la mano con un equipazo de profesionales y sé que también voy de la mano de ustedes en este camino que sé que no sería fácil, pero que vale la pena cada paso. Quiero compartir, de forma 100% honesta, cómo me voy sintiendo en esta oportunidad que me estoy regalando. . Como diría @marceloplusvida, "Vamos con todo, por todo".

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Cuando era adolescente, pasé por muchas dietas locas y otras medidas bastante agresivas contra mi cuerpo, resultado del odio que sentía hacia mi propia imagen: yo quería ser como mis amigas flacas y poder usar ombligueras (tan de moda en los 90), así como demás ropa que sencillamente no estaba disponible en mi talla.

Se me encoge el corazón de pensar en lo sola que se sentía la Montse adolescente, en una edad en la que lo único que quieres es encajar y pertenecer a un grupo, y yo no encajaba con lo que veía en las tiendas ni en las revistas, mucho menos en la televisión. Era una época donde el ideal de belleza era la delgadez de Kate Moss, así que claro que entiendo de dónde nacía el rechazo de mi propia imagen.

Correr me enseñó a amar mi cuerpo

Pero pasaron los años y descubrí el atletismo. Lo he dicho en otras publicaciones, así como en pláticas y entrevistas que me han hecho: correr me enseñó a amar mi cuerpo, no sólo porque en su momento me quitó más de 20 kilos de sobrepeso, sino porque corriendo aprendí que mi cuerpo, con sus estrías, celulitis, granos, rollitos, etc, es PERFECTO y PODEROSO (lo comprobé corriendo dos medios maratones). La verdad es que empecé a correr para bajar de peso, pero con el tiempo, las cosas se revirtieron y entonces más bien mi objetivo al perder peso era correr más, mejor, más rápido.

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En resumidas cuentas, mi propósito de bajar de peso ha cambiado con el tiempo. Entendí que, pase lo que pase, pierda el peso que pierda, SIEMPRE VOY A TENER CURVAS. S.I.E.M.P.R.E. Tengo el trasero grande como mi abuela y heredé la altura de mi abuelo. En resumen: soy una mujer considerada grande para los estándares mexicanos, y eso está bien porque de verdad creo que la belleza no tiene talla, ni estatura, ni color de piel o de cabello.

Entendí que las curvas son sexys también, pero si soy y seré siempre una mujer curvy, quería unas curvas más saludables y fuertes. Ahora que les estoy escribiendo esto, caigo en cuenta de que mi relación con el ejercicio y con mi cuerpo (mi autoimagen, pues) está sanada desde entonces, pero si hablamos de mi relación con la comida…bueno, ésa es harina de otro costal.

En la vida como en la comida; en la comida como en la vida

Es interesante que las personas, mujeres en particular, tengamos tanto tabú para hablar de nuestra relación con la comida. Pareciera como si fuera más fácil hablar de sexo con tus amigas, platicarles con quién te acostaste, que contarles que te compraste una dona o un helado porque te sentías triste. Pero los atracones no son la única forma de manifestación de una mala relación con la comida. También están las personas que se van al lado contrario y se autocastigan no comiendo todo un día porque “pecaron” ingiriendo comida “que no debían”. No soy experta en el tema, pero me parece que no se necesita serlo para darse cuenta de que, tanto de un lado como del otro, hay un problema entre la persona y su forma de relacionarse con los alimentos.  

En mi caso (y esto lo escribo sin un ápice de orgullo), de todas las relaciones malas que he tenido a lo largo de mi vida, la peor sin duda es mi relación con la comida. Una relación completamente disfuncional entre tratar de comer sano para estar en un peso más saludable (ya expliqué por qué he querido bajar de peso desde hace años), lograr perder algunos kilos, frustrarme con las dietas, abandono de buenos hábitos (oootra vez), atracones ligados directamente con mis estados de ánimo y un eterno preguntarme qué diablos estaba pasando; por qué comía como comía; por qué me llegaba a sentir totalmente indefensa ante una pinche dona; por qué comía tan rápido y con ansiedad; por qué no podía decir no ante un pastel; o por qué, si ya me sentía satisfecha, no podía parar hasta acabarme lo que tenía enfrente, fueran palomitas o el plato normal de la comida con guisado.

Lo peor es que, como es un tabú hablar de nuestra relación con la comida, estas preguntas que me dolían tanto las guardaba, ya que me daba mucha pena compartirlas, incluso con mis mejores amigas…¿cómo les iba a decir que tuve un día de mierda en el trabajo, y que mi solución había sido pasar al Krispy Kreme por una dona y atascármela en el auto?; ¿era yo la única “looser” que llenaba sus vacíos comiendo?


Yo sabía que algo no estaba bien respecto a cómo me estaba relacionando con la comida, pero no sabía qué era y mucho menos cómo atenderlo. No osbtante, si de algo estaba segura es de que esta situación iba más allá del peso, por lo que definitivamente no necesitaba una dieta más o una nutrióloga más.

Adictos a comer…

Y así llegué a Plus Vida: confundida y con todas estas preguntas revoloteando en mi cabeza. Lo que me llamó la atención en primera instancia es que no era una clínica de nutrición más, sino que aquí se ofrece un tratamiento integral que consta de nutrióloga (obvio) y apoyo psicológico, el cual yo diría que es el corazón del tratamiento. Entonces pensé: “Ok, esto me hace mucho más sentido respecto a lo que creo que necesito”. Así que decidí darme una oportunidad en esto.

Hablando de malas relaciones, si en el pasado le he dado segundas y hasta terceras oportunidades a personas que no lo merecían, ¿como por qué no me iba a dar una oportunidad más a mí misma? Por supuesto que lo iba a intentar, porque una misma merece darse una, y otra, y otra, y todas las oportunidades del mundo en nuestra búsqueda por estar mejor. LA BATALLA ÚNICAMENTE ESTÁ PERDIDA CUANDO NOS RENDIMOS Y DEJAMOS DE LUCHAR CONTRA LO QUE NOS ATORMENTA.

Así fue que el 22 de julio de julio comencé mi tratamiento en Plus Vida. En un inicio, uno acude con la finalidad de bajar de peso, pero es que ahora me doy cuenta de que el tratamiento va mucho más allá de perder kilos; se trata de entender qué te llevó a engordar tanto, por lo que a fuerza tienes que abordar tu relación con la comida.

Lo primero que vi que hace diferente a este tratamiento de todo lo demás que he probado, es que aquí se califica y trata al problema como una adicción. Bingo. Aún con todos los kilos de más que tenía (y todavía tengo), por lo menos ya sabía qué era eso que no me podía explicar respecto a mi forma de comer, pero aún mejor, ya estaba en el camino para hacer algo al respecto.

Pfff…les juro que el reconocerme como una adicta a la comida es lo más confrontativo que he hecho en mucho tiempo, quizás en toda mi vida. Porque, como si no fuera esto suficientemente fuerte, abordar cómo te relacionas con la comida es también abordar cómo te relacionas en todos los demás ámbitos de tu vida. Como diría la gran Ana Arizmendi: “La comida como en la vida; la vida como en la comida”. Así que, si tienes problemas de poner límites a la hora de comer, probablemente también los tengas en el resto de tus relaciones personales, con el trabajo, con la bebida, etc….¿no les parece súper fuerte?

Ahora, aquí viene una distinción importante y aclaratoria que quiero hacerles: MI PROBLEMA NO ERA DIRECTAMENTE CON EL PESO NI CON MI AUTOIMAGEN, SINO CON LA COMIDA Y MI FORMA DE RELACIONARME CON ELLA. Lo digo porque puede llegar a confundirse, ya que la línea es muy delgada. Hago esta aclaración porque cuando anuncié que empezaba con el tratamiento muchas chicas me tacharon de “mentirosa”, “hipócrita” y otros calificativos desagradables.

Sus argumentos para llamarme así se basaban en que yo les había dicho que las curvas eran hermosas, que yo me aceptaba como era, que la belleza no tenía talla, entre otras afirmaciones que he hecho a lo largo de la existencia de Curvas Felices, MISMAS QUE SOSTENGO. No sé, me hubiera gustado mucho que estas chicas se hubieran dado la oportunidad de leer el trasfondo que me llevó a iniciar un tratamiento así, pero obviamente jamás pasó, así que me llovieron críticas y perdí muchas seguidoras (las métricas no mienten).

La verdad es que lo tomé con filosofía y entendí que, al final, estoy haciendo algo por mi bienestar físico y emocional, y no voy a parar. No me parece incongruente lo que estoy haciendo. Las personas que quieran estar conmigo en este proceso, son bienvenidas y puede que, incluso, puedan estar atravesando por lo mismo, así que en una de ésas el plasmar mi proceso en el blog les ayude de algo. Si fuera así, me sentiría la más feliz.

Ha sido un camino largo y nada fácil. He atravesado cosas muy caóticas en estos meses en lo sentimental, laboral, económico y hasta de salud. Por supuesto que en otros tiempos, al menor síntoma de ataque de ansiedad, me hubiera comido una pizza entera, pero estoy aprendiendo a no refugiarme en la comida y a no dejar que mis emociones me gobiernen y me lleven al círculo vicioso de: ansiedad-atracón-culpa-ansiedad.

Todos atravesamos problemas, ¡es la vida misma!, pero sigo aprendiendo formas más acertivas y amorosas que no involucran comer hasta que duela la panza y la conciencia. Ha sido tan duro y confrontativo el proceso…pero estoy de la mano de profesionales que, además, han estado para mí siempre en mis crisis, a través de un chat de whatsapp donde está todo el equipo las 24/7 para apoyarte precisamente en esos momentos de confrontación.

Aún con todo, el miércoles llegué a los primeros 10 kilos menos. Me los reconozco y lo celebro, aunque estoy consciente de que falta mucho por recorrer; no sólo hablo de kilos que perder, sino de todo lo que me falta por aprender, pero como diría el gran Marcelo, creador de Plus Vida: “Vamos con todo, por todo”.

Sé que hay muchas preguntas puntuales respecto al tratamiento que me han hecho llegar por redes sociales; prometo responderlas en un post nuevo para que sepan de qué va exactamente; de todas formas les dejo la página de Plus Vida, así como sus teléfonos por si tienen alguna duda o quieren pedir informes:

PLUS VIDA: plusvida.org
FACEBOOK: PLUSVIDA MÉXICO
INSTAGRAM: plusvida_mexico

Les mando un beso. No se olviden de echarme un grito en redes sociales:

Facebook: Curvas Felices.
Instagram: curvasfelices
Twitter: @curvasfelices

Nos leemos pronto, abrazos.


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