De Godínez a GoRdínez: sobre ir al gimnasio cuando trabajas en oficina

Bueno, después de las vacaciones de ensueño y demás, es momento de regresar a la realidad, ¡y al gimnasio! No sé ustedes, pero para mí, decidirme ir al gimnasio no fue tan sencillo, aquí les platico por qué…

Como sé que no solo hay lectoras de México, sino también de otros países, me gustaría empezar explicando a qué nos referimos los mexicanos con el término “Godínez”. Para nosotros, un Godínez es lo mismo que un oficinista, es decir, una persona que trabaja en un escritorio, usa gafete, lleva su comida en tuppers, va de traje y corbata a trabajar, etc. Y yo, queridas lectoras, (lo confieso) soy una Godínez.

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Ahora, aclarado el punto anterior, quiero compartirles que siempre bromeo diciendo que el problema de trabajar en una oficina no es precisamente ser Godínez, sino que al poco tiempo acabas también convirtiéndote en GoRdínez. Y es que neta, que levante la mano quien NO haya subido de peso después de haber entrado a trabajar en una oficina…¿nadie? *se escuchan grillos de fondo*

¡Pues obvio no! Todos hemos subido de peso. Ahora, si le sumamos las horas que estamos sentados, más la cantidad de chatarra que comemos cuando trabajamos en una oficina: que si las garnachas a la hora de la comida, que si los tamales o chilaquiles en el desayuno, que “voy al Oxxo y qué les traigo”, etc, es perfectamente lógico que engordemos.

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En otras palabras, la neta es que la mayoría nos descuidamos cañón cuando entramos a trabajar a una oficina, y lo peor es que no solamente comemos pésimo, sino que además hay que sumarle que dejamos de hacer ejercicio #FAIL :(

De Godínez a GoRDínez

Yo también sufrí la terrible metamorfosis de Godínez a GoRdínez pocos meses después de haber entrado a trabajar: mi ropa me empezó a apretar, estaba de pésimo humor todo el día y me sentía cansada todo el tiempo.

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Y así duré un rato, negándome a hacer ejercicio, ¿por qué? Pues por pinche aferrada. Si han seguido el blog por algún tiempo seguramente saben que AMO correr, pero siempre al aire libre y disfrutando de paisajes preciosos. Por eso, cuando mi novio de entonces me dijo que por qué no me inscribía a un gimnasio, casi lo corto.

¿¿De qué estaba hablando?? Después de correr libre como gacela, no me iba a encerrar en un gym a correr como hámster en ruedita, ¡no, señor! Yo “tenía” que encontrarme el tiempo para seguir yendo a correr a esos lugares en el exterior que tanto me gustaban. Pero el tiempo seguía pasando y yo seguía engordando cada vez más y sintiéndome pésimo por no moverme.

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Así que me rendí. Dejé de poner resistencia y empecé a aceptar el hecho de que simplemente no me iba a ser posible seguir entrenando en esos lugares al aire libre que tanto me gustaban, así que si quería seguir corriendo (¡y vaya que sí quería!), tenía que darle una oportunidad al gimnasio. Y lo hice. Dejé de lado los pretextos que yo misma me había puesto como: no tengo tiempo, no tengo dinero, etc, y me inscribí.

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Tampoco voy a decir que me sentí como pececito en el agua desde el día uno. Obviamente, como todo en la vida, hubo un periodo de adaptación en el que poco a poco fui perdiendo la pena de usar los aparatos, fui conociendo gente, mi condición mejoró y (claro) perdí peso.

Pero lo curioso es que descubrí otras ventajas (no obvias) de ir al gym, siendo Godínez, por ejemplo:

Te ahorras el maldito tráfico de la mañana o el de regreso, si es que vas en la noche. (Se los dice alguien que trabaja en Santa Fe).

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Puedes ampliar tu círculo de amistades; y quién quita que conoces a alguien de la oficina que en otras circunstancias no hubieras conocido y que más adelante te puede echar la mano laboralmente. ‘Ora sí que “uno nunca sabe…”

● En casos de historias de éxito de amor feliz, ¿quién quita que en una de ésas conoces al amor de tu vida?

Sacas tus frustraciones en algo productivo, en lugar de mentarle la madre a tus compañeros o, peor aún, al jefe.

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● Neta, es más barato pagar el gym que un psicólogo. Libera tus endorfinas en uno de esos gimnasios inteligentes que tienen precios a partir de 359 mensuales. Así que adiós el pretexto de “no tengo dinero”.

● No podemos dejar de mencionar el súper taco de ojo que te echas gratis. Dios, gracias por los guapos mamados, que no se mueran nunca.

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● Bueno, lo obvio, tarde o temprano si eres constante podrás presumir los resultados.

● ¿Problemas para dormir? ¿Para qué meterte chochos inductores del sueño cuando puedes ir al gym en la noche? En serio, terminas tan cansada que duermes como bebé.

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Te ahorra tiempo. Es decir, yo me iba a correr, regresaba a bañarme a mi casa y me iba a trabajar. Por el contrario, ir a un gimnasio inteligente significa hacer ejercicio y bañarte en el mismo lugar, así que te ahorra -por lo menos- una vuelta.

● Y bueno, en general hacer ejercicio, en un gimnasio o donde sea, te da esa bonita sensación de bienestar y de estar haciendo algo por ti. Eso es el autocuidado y significa que a pesar de haber entrado a trabajar a una oficina y tener mil pendientes que hacer, TU PRIORIDAD SIGUES SIENDO TÚ.

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Nos leemos en la próxima entrada. Sigo entrenando poco a poquito para mi maratón. Ya les platicaré también cómo voy con el asunto de la comida y la dieta. Mientras tanto platíquenme si a ustedes también se les complica hacer ejercicio por su trabajo de oficina.

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Abrazotes y hasta pronto.

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2 comentarios en “De Godínez a GoRdínez: sobre ir al gimnasio cuando trabajas en oficina

  1. Paola v.

    Hola soy de colombia. Y la verdad me ha costado bastante ir al gimnasio. Hay dias que tengo mas motivacion que otras. Pero tengo claro que es importante no solo por una bonita figura. Lo importante es que al tener un buen estado fisico tendras un buen estado mental. Y asi complementas todo obteniendo una mejor calidad de vida.

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  2. Yuritzi

    Hola chicas justo ayer cumplí un mes en el Gym y debo decir que no ha sido fácil primero por que soy de esas que le cuesta demasiado pararse frente a un espejo para ver que estés haciendo bien la rutina a eso agregarle que me cuesta agarrarle el hilo a las rutinas pero a mi ritmo ahí la llevo aunque a veces extraño un poquito Zumba que fue lo que hacia como ejercicio antes de decidirme por entrar al Gym espero pronto poder complementar ambos.

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