Buenas razones para bajar de peso: ¿cuál es la tuya? 1a parte

Cuando puse en el  Facebook de Curvas Felices que estaba en una dieta y que había perdido (en ese entonces) 8 kilos, varias chicas me escribieron sacadísimas de onda y otras, más bien, enojadas. “¿Cómo es posible que pongas que estás a dieta cuando te has pronunciado siempre a favor de las curvas?, ¡eres una hipócrita!”, me decían.

No las culpo.

Sé que el mensaje puede sonar contradictorio, pero no lo es, y quisiera que me dieran la oportunidad de explicarles por qué quiero bajar de peso y qué he hecho para perder estos 10 kilos en 3 meses. Por fin en esta entrada les voy a responder a todas las que me han preguntado…

“Mi miserable vida a dieta”, el cuento de nunca acabar de todas las mujeres

He perdido la cuenta de las dietas que he hecho a lo largo de mi vida. Desde las más lógicas y sustentadas con especialistas de la salud, hasta las más locas y hasta riesgosas que me había recomendado la vecina-tía-amiga. Y yo las hacía porque en verdad estaba desesperada por perder peso a como diera lugar. Viéndolo en retrospectiva, mi desesperación derivaba de mi falta de amor propio, es decir, yo lo que quería no era como tal adelgazar, sino aceptarme y quererme a mí misma.

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Pasé también por infinidad de pastillas milagro, ayunos terribles, fajas que según queman grasa (y obvio no, sólo te deshidratan), aparatos realmente ridículos que salen anunciados en la tele y que te prometen bajar 15 kilos en 5 días…y una larga lista de etcéteras que ni siquiera creo que necesito mencionar porque probablemente ustedes también los han probado.

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Y entonces encontré el camino

A los 18 años me enamoré como se enamoran las personas por primera vez: como idiota. Él fue mi primer amor y tuvimos una relación bastante intensa que terminó tres años después. Después de llorar algunos meses, decidí que era suficiente. Me sequé las lágrimas, me puse los tenis y empecé a correr. Ahí fue donde encontré al segundo amor de mi vida: el atletismo.

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Claro que al principio mi motivación era correr para bajar de peso con el fin de que “el muy maldito” (así le llamaba a mi ex en ese entonces jajaja) se arrepintiera de haberme cortado. Y como buena novata, corría medio kilómetro y casi dejaba el pulmón de por medio. Era pésima, pero en mi mente veía la cara de sorpresa y arrepentimiento de “aquél” al verme “buenísima”, y un buen rato esa imagen fue la que me motivó a despertarme temprano e irme a correr.

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Pero después de algunos meses, ya no era un kilómetro, sino dos, tres, cuatro…y cada vez me sentía más ligera, mi ropa me quedaba más floja, y notaba la enorme diferencia cuando corría y cuando no. Obviamente cuando no corría, estaba todo el día como grinch.

Un buen día, me sentí lista e hice mi primera carrera de 10k (10 kilómetros). Al cruzar la meta, empecé a llorar. Jamás me creí capaz de lograr algo así.

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Para este entonces había perdido 20 kilos.

¿Cuál es tu gasolina?

Pero no se crean que fue de la noche a la mañana, fueron meses y meses de vencer la flojera de levantarme a entrenar. Obviamente mi razón de pararme a hacerlo, así como de cambiar mis hábitos alimenticios para estar más ligera, con más energía y correr mejor, fue cambiando. Empezó siendo una “venganza” contra mi ex, pero después salieron un millón de razones más, entre las cuales -les puedo compartir- está mi terror de padecer diabetes. Con mis antecedentes familiares, es un hecho que si no me cuido, tarde o temprano me va a dar. Y no quiero.

Más allá de que mi ex se arrepintiera; más allá de verme o no buenísima; de poderme poner la ropa que tanto había querido; etc…más allá de todo estaban mis ganas de estar saludable, de no tener diabetes. Y esas ganas irrompibles fueron las que me impulsaron a lograr perder 20 kilos y a mejorar considerablemente la forma en la que comía. Dejé de comer por ansiedad y empecé a comer para nutrirme.

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En otras palabras, correr me enseñó a quererme a mí misma y a no esperar que otros me quisieran y me lo demostraran.

Lo que quiero rescatar de aquí es que la autoagresión hacia mi imagen en el espejo y hacia mi cuerpo, con todas las porquerías de pastillas que me metí y las dietas milagro que hice, JAMÁS me dieron resultado para bajar de peso, como sí me lo dio el AMOR HACIA MÍ MISMA. Bajar de peso, como tal, dejó de ser la razón principal, pero se dio como efecto colateral.

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Tiempo después, corrí mi primer medio maratón, y luego, el segundo.

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Mi secreto para bajar de peso (que no es secreto)

¿Por qué sí había logrado bajar de peso esta vez; cuál era el “secreto” de mi pérdida de peso?

Principalmente dos cosas:

  1. Tenía clarísimo cuál era mi gasolina

Evitar la diabetes es una razón poderosísima para perder peso; verte “sabrosísima” para darle picones a tu ex, no lo es. Me quedaba muy, pero muy claro que esto lo hacía por mí y para mí. Lo demás que resultase de este cambio (por ejemplo, comprarme ropa de varias tallas menos) era algo colateral que aceptaba gustosa, pero que no era el objetivo primordial de lo que estaba haciendo.

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  1. Lo hacía desde el amor propio

Había una enorme diferencia entre hacer dietas milagro porque me sentía “bien gorda y horrible”, y mejorar mi alimentación porque “quería estar más ligera para poder correr más y lograr un medio maratón”.

No sé si me explico, pero encontrar desde dónde lo estás haciendo es crucial para tener o no éxito en una pérdida de peso.

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Volver a comenzar

Es muy curioso cómo a veces pareciera que la vida es cíclica.

En agosto de 2016 me encontraba exactamente igual que hace ocho años cuando pasó la historia que les platiqué sobre mi primer amor. Es decir, me sentía sola y deprimida por otro truene, pero éste estuvo peor  porque fueron más años de relación y varios grandes planes a futuro que se habían ido al carajo.

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. Como no supe manejar mi estrés y depresión, me refugié en una vieja y conocida amiga: la comida.

Comía, no por hambre, sino por ansiedad y por miedo. Fueron tantos años compartidos con una persona, que el no saber ahora qué iba a pasar conmigo, me aterraba. Y comía, y comía, y comía…Si a los atracones le sumamos que no hacía ejercicio, olvídenlo, subí de peso terriblemente. Nunca había estado tan pesada como en aquel entonces.

Todo se volvió un círculo vicioso porque comía, y a la vez me lamentaba por comer tanto; por otro lado, me sentía con la presión de ser promotora de las curvas, osea sí, pero siempre he dicho que curvas saludables, y yo para nada me sentía saludable en ese momento; así que todo este estrés me hacía comer más hasta sentirme atrapada en mi propio cuerpo, en mis kilos extra, ¿les ha pasado?

Yo tengo un sueño

Yo tengo un sueño, ¿saben? Desde hace varios años ando coqueteando con la idea de hacer un maratón (son 42.195 kilómetros), pero después de haber sido operada de la rodilla derecha por romperme un menisco corriendo, entendí la importancia de hacer bien las cosas. En este caso, hacerlas bien requiere que baje de peso para no volverme a lastimar nada, y con el peso que tenía en ese agosto de 2016, estaba a años luz de correr sin lesionarme.

Algo tenía que hacer y no tenía idea de qué, pero por lo menos, una vez más, tenía clara cuál era mi gasolina, mi motor: MARATÓN CDMX 2017.

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(El 27 de agosto, el maratón y yo, tenemos una cita).

Ahora, sin caer en el fanatismo, sí creo en el poder de los decretos. Como dicen “Ten cuidado con lo que deseas, porque se te puede hacer realidad”. Después de analizar ene mil opciones para volverme a cuidar en la alimentación, llegó a mí Pronokal. Literalmente, llegó, neta, como caído del cielo.

En la próxima entrada les quiero platicar a detalle sobre qué es el método Pronokal, pero lo que sí les quiero adelantar es que me decidí a hacer esto y no otra cosa porque a mí nadie me cuenta, yo vi tres casos de personas cercanas que literalmente les cambió la vida. Los tres bajaron cerca de 30 kilos en meses y todo bajo supervisión médica e integral (es decir, además de nutriólogos hay coaching, entrenador, médico de cabecera, etc). Entonces, claro que te pueden hablar maravillas de equis o ye método para bajar de peso, pero cuando tú lo ves por ti mismo, te animas a hacerlo sí o sí.

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Y lo hice. Y llevo 10 kilos, aunque sé que esto sólo es el principio.

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Continuará…

No se olviden de echarme un grito en los comentarios de aquí abajo o a través de redes sociales:

Facebook: Curvas Felices.
Twitter: @curvasfelices
Instagram: curvasfelices

O a las redes sociales de Pronokal México, si quieren irse enterando de qué trata esto:

Facebook: Pronokal México.
Twitter: @pronokal
Instagram: pronokalmexico

Un beso y los espero para la segunda parte,

FIRMA

  • Les dejo esta canción de Lady Gaga que se llama “Million reasons” (Un millón de razones). Sí creo firmemente que hay un millón de razones para bajar de peso, sólo que si decidimos hacerlo, hay que elegir las razones correctas, ¿cuál es la suya? ;)

2 comentarios en “Buenas razones para bajar de peso: ¿cuál es la tuya? 1a parte

  1. Rosario

    Pues la verdad muchas felicidades, por que es difícil romper los miedos, la flojera que quizá en algún momento sea reflejo de lo primero, en mi caso yo aun no he podido romper con eso, he intentado millones de cosas milagro como dices, sin resultado, la verdad me sentí muy identificada en tu entrada, me parece algo muy bueno que hagas un cambio por ti antes que nadie

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  2. Jaquelin

    Que te puedo decir , sabes que soy tu fan , te admiro de tantas formas. Y si , es increíble cómo bajar de peso sirve , yo baje 36 kg y me si cuenta de todas las cosas que deje de hacer y disfrutar como jugar con mis sobrinos. Dejando pronokal subí 5 kg pero no stoy segura que sin el también puedo bajar los 20 que hacen falta. Te mando un abrazo enorme

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