El placer de usar bikini estando gorda

De cuando te tratan de hacer sentir mal por usar un bikini en la playa…

Debido a las fotos que publico en Instagram (curvasfelices), varias de ustedes me han preguntado que por qué viajo tanto o que cómo le hago para hacerlo. Me encantaría decirles que se debe a que soy millonaria, pero les estaría mintiendo. La realidad es que soy editora de la sección de Viajes en una página de internet, por lo cual tengo que ir a cazar historias a diferentes lugares de México y (a veces) del mundo, para después volver a la oficina y escribirlas.

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Decir que tengo un trabajo increíble es quedarme cortita. He conocido lugares y a personas maravillosas con un montón de historias y formas de ver la vida, lo cual sin duda me ha enriquecido como ser humano y me ha enseñado a observar a los demás, sin juzgarlos.

Pero de los viajes que he hecho, desde hace tiempo he querido platicarles de uno en particular que es la razón de ser del título de esta entrada.

#CurvasViajeras

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Nunca voy a olvidar la primera vez que fui a Sayulita, una de las partes más famosas de la Riviera Nayarit. Para quienes nos gusta la vida simple, éste es un verdadero paraíso: una playa dorada preciosa con olas perfectas para surfear (o para ver surfistas guapos jeje), callecitas empedradas llenas de restaurantes pequeños que ofrecen todo tipo de comida y tiendas-boutique súper hippies y llenas de artesanías con mensajes de buena vibra.

Pero a pesar de ser el paraíso, la primera vez que fui me la pasé muy triste y llorando desconsolada a la orilla del mar. Lo que ocurrió fue que una noche antes había terminado con el que era mi novio y fue terrible. Obviamente no había dormido nada y tenía los ojos hinchados de tanto llorar, pero aún sintiéndome destrozada y sin haber pegado el ojo, a la mañana siguiente agarré mi maleta y me fui.
Tenía que hacerlo, era una cuestión de trabajo.

Entonces llegué a Sayulita sintiéndome cual basura y con el corazón en mil cachitos. Después de darme una vuelta por el pueblito y por las calles, así como de tomar varias fotos para mi reportaje, decidí caminar por la playa hasta llegar a aquel rinconcito, al lado de una piedra, en donde me acosté, me puse el pareo en la cara y empecé a llorar. Realmente lo necesitaba. Lloré y lloré hasta quedarme dormida.

Sayulita para remediar un corazón roto…o no

No sé cuánto tiempo pasó, pero de repente me despertaron unos murmullos. Entre que tenía la cara cubierta y que estaba medio dormida, decidí no moverme y seguir escuchando. Poco a poco me fui dando cuenta de que era una pareja de chavos que caminaban al lado de mí. La verdad es que este incidente hubiera pasado desapercibido, pero de pronto escuché que la chica le dijo a su novio en tono de burla:
“¿Ya viste? Ufff *tono de asco*, ¡¡cómo me gustaría tener la confianza de esa gooooorda!!”.

Obviamente se refería a mí y al bikini que llevaba puesto.

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Es decir, ¿cómo me atrevía yo, una goooorda (nótese las diversas o’s para remarcar lo “terrible y asqueroso” del asunto), a tener la suficiente confianza de ponerme un bikini y acostarme en la playa?; ¿no se supone que las gordas, si es que queremos nadar en público, deberíamos ponernos trajes de baño que nos cubran lo más posible y -obvio- en color negro? Pues no para mí, sorry.

Después de escuchar este comentario, pasé por varias etapas. Al principio estaba en shock, como que no entendía en qué le afectaba a ella que yo estuviera en bikini; después pensé en que tal vez el comentario no lo había hecho en mala onda, pero la verdad es que uno sabe cuando hay una intención de molestar. Por último, pensé en que esta chica se había expresado en voz alta porque pensó que yo estaba dormida (como traía el pareo en la cara y estaba acostada…) y no la iba a escuchar, pero sí lo hice. Lo que ella no sabía es que yo estaba pasando por un momento muy difícil en mi vida y que, si de por sí ya me sentía terrible, su comentario vino a rematarme. Digamos que fue el peor comentario, en el peor momento.

Me sentía tan mal que estaba a punto de quedarme callada y seguir llorando, como aquellas muchas veces en las que me molestaron en la primaria y, en lugar de dedenderme, me quedaba callada y me “aguantaba” hasta llegar a llorar a mi cuarto. La verdad es que en el fondo sentía que me merecía esas burlas por estar gorda, pero ahora sé  que no es así. Absolutamente todos los seres humanos merecemos respeto, sin importar nuestro género, edad, talla, preferencia secual, religión o peso. Ahora que estoy tan segura de quien soy y de lo que merezco, y lo que no, no iba a dar un paso atrás.

Fue entonces que también me acordé de ustedes y de todo lo que hemos logrado juntas. Pensé en que si dejaba pasar esto sería como traicionar lo que hemos hecho con este movimiento, así que respiré hondo, me descubrí la cara, me incorporé hasta sentarme y, viéndola a los ojos, le dije: “Tú dices que quisieras tener mi confianza…qué curioso, yo te veo y la verdad es que no me gustaría tener nada de lo que tú tienes”. Acto seguido la barrí con la mirada y me volví a recostar.

"Hoy vas a ser la mujer que te de la gana de ser. Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer". Bebe, "Ella".

“Hoy vas a ser la mujer que te de la gana de ser. Hoy te vas a querer como nadie te ha sabido querer”. Bebe, Ella.

Obviamente ella (osea, la chava) estaba en shock porque jamás pensó que yo le iba a responder de esa forma, sin embargo creo que estos comentarios se deben frenar, educadamente, pero en seco.

Total que este incidente me dejó algunas reflexiones:

1. Elige tus batallas. Siempre habrá quien nos juzgue sin conocernos, y tenemos que aprender a elegir nuestras batallas. No podemos responderle a todo mundo, ni andar a la defensiva 24/7 ¡qué desgastante! Pero es importante aprender a identificar cuándo dejar pasar los comentarios y cuándo responderlos de forma asertiva, firme y educada.

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2. Te tienes a ti misma. Algunas veces la vida te pone en situaciones en las que parece que no tienes a nadie para defenderte o decirte palabras de apoyo, pero la realidad es que siempre te tienes a ti misma. En este caso aprendí (un poco a la mala) que ya no estaba mi ex para defenderme y/o recordarme que soy bonita, pero que SIEMPRE me tengo a mí misma para decírmelo en el momento en que lo necesite y también para darme valor para enfrentar las críticas mal intencionadas, como en este caso.

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*Foto: @lachetaller

3. Reconciliarnos con la palabra gorda. Yo sé que a muchas de ustedes les choca la palabra “gorda”, y entiendo perfectamente por qué. A pesar de que “gorda” es únicamente un adjetivo descriptivo -como rubia, bajita o morena-, es una palabra que a muchas les choca porque les resulta ofensiva. ¡Y cómo no, si durante toda la vida la hemos escuchado con dolo! Por esta razón, es más que lógico que la tomemos como ofensa y que cuando nos la dicen, sintamos que se nos cae el mundo.

Pero lo cierto es que ni gorda es ofensa, ni flaca es halago. Así que lo que propongo es reconciliarnos con esta palabra porque es la única forma de desarmar al enemigo. ¿A qué me refiero? A que gorda no tiene porqué significar un insulto y las primeras que tenemos que cambiar esa percepción, somos nosotras mismas. Gorda significa que hay exceso de peso. Punto. El día que asumamos que sí, somos gordas, o curvy o (como dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española) “de abundantes carnes”, ese día, habremos dado el primer paso para hacer un cambio de mentalidad real.

GORDA

4. Usar fatkini es una revolución. A veces, para ser revolucionaria, no necesitas enlistarte a la guerra, a veces sólo hace falta “vivir tu verdad”: hacer lo que te hace feliz, aunque eso te lleve a salirte de los estereotipos o de lo socialmente aceptado. Usar lo que quieras usar, aunque te vean feo y te critiquen, siempre siendo fiel a lo que tú eres y lo que tú crees. Ponerte un bikini en talla extra, o fatkini, es unirte a esta revolución en donde las mujeres de todas las tallas se pueden poner lo que les venga en gana, les parezca o no a los demás. Las invito a ser rebeldes y a no dejarse intimidar por los comentarios de los demás. “Haters gonna hate”.

5 Gracias, mis guerreras. Tiene como dos semanas que fue el Día Nacional del Bikini en EU, sin embargo me parece que todos los días deberían ser el Día del Bikini para las mujeres que lo quieran usar, empezando por todas ustedes que me han mandado sus fotos en traje de baño y bikini en estas vacaciones de verano. Algunas me han escrito que gracias a este blog, se atrevieron a usar por primera vez un traje de baño de dos piezas y leer esos testimonios no me puede hacer sentir más contenta, en verdad hace que todo valga la pena.

No puedo expresar cuánto me inspiran sus fotos porque sé que no estoy sola; ni ahora, ni aquella vez en Sayulita cuando trataron de burlarse de mí por usar algo que se salía de lo que “una mujer gorda debe usar en la playa”. Éste el placer de usar bikini estando gorda, el placer de ser tú, sin disculparte con nadie ni sentir vergüenza por ello; las invito a experimentarlo en carne propia.

Platíquenme en los comentarios si estas vacaciones ya se atrevieron a ponerse un bikini y cómo se sintieron. O también por redes sociales:

Facebook: Curvas Felices.

Twitter: @curvasfelices
Instagram: curvasfelices
Snapchat: curvasfelices
Periscope: curvasfelices
Pinterest: Curvas Felices

Un beso, hasta la próxima y ¡¡felices vacaciones!!

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2 comentarios en “El placer de usar bikini estando gorda

  1. Ela

    Hola Montse! Soy Ela! de Caracas Venezuela! realmente me encanta el blog! no sabes como me ha ayudado a hacer las pases conmigo misma y sobretodo con mis curvas!…
    En particular me he animado a comentar esta publicación ya que no es un secreto que para las mujeres curvis el encontrar trajes de baño o bikinis a la moda y adaptados a las necesidades especificas de nuestro cuerpo es una verdadera misión imposible! jajajaja para mi era algo fatal ir a comprarlos! pues sacaba a flote todas mis inseguridades y mis frustraciones por no encontrar alguna prenda que me hiciera sentir bella, segura y cómoda. Te cuento que en mi experiencia personal para encontrar el traje de baño ideal para mi, me di a la tarea de incursionar en el mercado de la moda y hoy soy la flamante co propietaria y diseñadora de KIOX, una pequeña linea de ropa veraniega para mujeres con tallas comerciales, pero sobre todo para mujeres como yo las llamo “tallas especiales”, donde nos enfocamos en destacar lo mas bello de nuestras curvas.
    Hoy sólo puedo decirle a todas las mujeres curvys que leen este blog que se animen a usar sus bikinis, a no esconderse por no ser el estereotipo de mujer que el mundo considera bella! a romper las reglas y los prototipos!… Hoy las invito a consentir su figura y realzar su belleza! Esa belleza que sólo demostraremos cuando nos aceptemos, nos amemos y cuando salgamos a comernos el mundo con la mayor seguridad!…. besos a todas!

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