De Curvas Deprimidas nuevamente a Curvas Felices

Y mientras todos hablan de la Barbie Curvy, yo quiero platicarles algo un poco más personal…

CURVAS FELICES

He estado pensando por varios días cómo contarles lo que ocurrió a finales del año pasado; casi terminando noviembre para ser exactos, justamente unos días después del cumpleaños #2 de Curvas Felices. Todo era festejo y felicidad hasta que, de pronto, se puede decir que “desaparecí” y dejé de publicar en el blog y en las redes sociales.

No sé si lo recuerdan, pero únicamente les grabé un video en el que les decía que había tenido un cierre de año muy complicado y que había decidido recetarme unas vacaciones pues mi corazoncito estaba realmente roto. Si no tuvieron oportunidad de ver el video, se los vuelvo a dejar aquí:

VIDEO

Aunque en ese momento no sabía exactamente cuándo, lo que sí estaba segura es que tarde o temprano, cuando me sintiera mejor, iba a regresar y con la frente en alto les explicaría qué fue lo que pasó, por qué esta ausencia tan necesaria.

Así, pues, llevo varios días pensando en cómo compartirles esto sin que suene a La Rosa de Guadalupe o, peor aún, a un episodio de Laura en América (¡que pase el desgraciado!). Sin embargo, también quiero ser lo más honesta posible porque pienso que tal vez alguna de ustedes (o varias) están atravesando una situación como la que yo pasé, así que si compartir este episodio de mi vida tan oscuro le pudiera servir a alguien, pues qué mejor.

De Curvas Felices a Curvas Deprimidas

El 1ero de enero de 2016, por primera vez en mi vida, fui diagnosticada con depresión.

Ni mi familia, ni mis amigos, ni mis compañeros de trabajo podían creerlo: “¡¿Cómo es posible, si Montse es una persona tan feliz, que siempre se está riendo de todo?!”. Y es verdad, me considero una persona con buen sentido del humor y cuyas carcajadas -dicen- se escuchan a tres kilómetros a la redonda. Pero desde hacía aproximadamente dos meses, ni yo misma me reconocía frente al espejo: ojerosa; pálida; lloraba todos los días y a toda hora (¡no lo podía evitar!); no podía dormir en la noche porque me despertaba llorando por las pesadillas que tenía; ¿Comer? Olvídenlo, llegué a bajar hasta seis kilos porque no sentía hambre en días; más los ataques de ansiedad que sentía en todo momento y que no me dejaban estar en paz. Simplemente una verdadera pesadilla, pero en resumen estos fueron los síntomas que experimenté.

Repito: JAMÁS ME HABÍA PASADO.

Ahora bien, ¿qué fue lo que desencadenó todo esto?

Como les compartí alguna vez en redes sociales, a mediados de 2015 tuve el rompimiento de una relación importante y de muchos años. Fue necesario, yo ya no era feliz.

Este truene al principio -no voy a mentir-, me hizo sentir la persona más feliz y liberada del mundo (“Libre soooooooy; libre sooooooy…”).

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Conocí a gente increíble; tuve todo el tiempo del mundo hacer lo que quería sin darle explicaciones a nadie; hice cosas bien tontas de las cuales obviamente no me arrepiento nada; viajé como loca; salí con algunos galanes y amigos sin que nadie me hiciera escenas de celos que me tenían sumamente desgastada; celebré con ustedes el cumpleaños de Curvas Felices…hasta que bueno, con el paso del tiempo me cayó el veinte de que efectivamente aquella relación había terminado.

Sé que puede sonar tonto, pero de verdad que durante los cuatro meses que siguieron a esa ruptura me sentía realmente feliz y liberada, hasta que finalmente caí en cuenta de que él (osea el ex) ya no iba a regresar y que -en efecto- había perdido algo importante.

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Fue entonces allí que empezó lo que algunos llaman duelo.


“Por suerte tengo amigos que me salvan el pellejo, un perro que me mira cuando duermo y que ahora me ve bien, pero me ha visto por los suelos. He sido idiota cerrándole la puerta a otras, siempre pensando que lo nuestro era un milagro…”

¿Qué es un duelo y cuánto dura?

Bueno, de acuerdo a la tanatología, un duelo es una serie de procesos a los que te enfrentas cuando tienes una pérdida importante: puede ser desde la muerte de un ser querido, el rompimiento con alguien, hasta la pérdida de una mascota o cualquier bien material que para ti tenga un gran significado. Al final, se trata de superar cualquier tipo de pérdida, algunas más significativas que otras.

Elisabeth Kubler Ross, psiquiatra pionera y líder en temas relativos a la tanatología, aseguraba que los procesos que enfrentamos cuando tenemos una pérdida importante son:

  1. Negación;
  2. Enojo o Indiferencia;
  3. Tristeza / Dolor emocional y
  4. Aceptación.

Ahora, es crucial aclarar que todos los procesos de duelo son distintos en cada persona y duran diferente tiempo. Hay quienes viven estas etapas rapidísimo y hay quienes tardan un poco más. Cada quien su proceso.

Hablando del mío, después de vivir aquellos meses en el YOLO, las cosas empezaron a ya no estar divertidas. Fue cuando pasé a la etapa tres del duelo: tristeza y dolor emocional. Es decir, darte cuenta de que no sólo la relación terminó, sino que además ya no tenía remedio y que la persona que creías conocer a la perfección, ¡y con la que alguna vez hasta hablaste de planes de boda! había cambiado radicalmente, hasta el grado de desconocerla por completo.

¿Dónde había quedado ese “príncipe azul” que me había jurado amor eterno? Todo esto, obviamente, también me provocó mucho enojo contra él.

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La peor Navidad EVER

De repente, aparecen las fiestas de fin de año y ¡zaz! se me vino el mundo encima. Empecé a experimentar todos los síntomas que les platicaba en un principio y que en mi vida había sentido. Pasaron días y semanas de estar sumida en la tristeza, hasta que tuve que ser honesta conmigo misma: no podía seguir con un sitio llamado Curvas Felices cuando yo sentía que me moría. Fue aquí cuando les grabé el video diciéndoles que me iba a tomar vacaciones porque no me sentía nada bien; sabía que me entenderían, pero sus muestras de apoyo y de cariño superaron por mucho mis expectativas.

Después de casi dos meses con ojeras de panda por no poder dormir, varios kilos menos por no comer e incontables lágrimas, decidí pedir ayuda porque esto definitivamente me había sobrepasado. Tengo más de dos años yendo con mi psicóloga de cabecera y siempre me ha ayudado mucho, sin embargo sentía que esta situación se me escapaba de las manos. Digo, porque todos en algún momento nos hemos sentido tristes, sin embargo esta tristeza no era normal.

Y bueno, a pesar de que tenía mis dudas sobre los psiquiatras, afortunadamente me acordé de una amiga de la prepa que estudió psiquiatría, así que en mi desesperación por sentirme un poco mejor, decidí contactarla. Pedirle ayuda a Byanca fue de los mejores aciertos que tuve para poder salir adelante del hoyo en el que estaba.

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Esto pasa en tu cerebro cuando estás deprimida

¿Qué hace diferente a la depresión de una tristeza “normal”? Resulta que Byanca me platicaba que una tristeza común y corriente, con todos los síntomas de llorar, no querer comer, etc, dura aproximadamente tres semanas cuando mucho; no obstante, una depresión sobrepasa ese tiempo y puede prolongarse hasta por años.

Yo llevaba casi dos meses, así que lo primero que me dijo fue: “Montse, lo tuyo no es tristeza, es depresión”. Tómala. Pues sí, así nomás Curvas Felices se había convertido en Curvas Deprimidas. 

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Para las curiosas que quieran entender qué es lo que pasa en el cerebro cuando una persona se deprime (las que no tengan curiosidad, pueden saltarse el siguiente párrafo), la experta me comentó lo siguiente:

“Cuando experimentamos una pérdida importante, el cerebro se siente en riesgo, por lo cual saca todas sus reservas de oxitocina, dopamina, serotonina, vasopresina y todas esas sustancias que nos hacen sentirnos “chido”, por eso al principio entramos en etapa de negación, porque nuestras reservas están actuando en el cerebro y nos sentimos bien. ¿Pero qué pasa posteriormente? Pues que esas reservas se agotan. Aquí es cuando viene el bajón y nos empezamos a sentir tristes y a experimentar realmente las pérdidas. Es como si tu cerebro no tuviera de dónde agarrarse para hacerte sentir bien”.

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La depresión es una enfermedad

“El problema es que la gente no ve a la depresión como lo que es: una enfermedad, misma que hay que atenderse porque afecta a nivel físico, no sólo psicológico. Claro que cuando la gente te ve deprimido te dice: “Échale ganas; trata de salir adelante”, pero es como si le dijeras a un diabético: “Échale ganas”, pero no le atiendes su glucosa, pasa exactamente lo mismo con la depresión, si no se atiende, puede tener consecuencias graves.

Saber esto me ayudó muchísimo para ver a la depresión desde otro punto de vista y convencerme de que no estoy loca y que esto le puede pasar hasta a la persona más feliz y optimista del mundo.

Are we out of the woods yet? Are we in the clear yet?

 

Poco a poco pude volver a dormir mejor y eventualmente dejé de llorar y de pensar en el ex. Tuve que tocar fondo, pero logré salir. Por eso me gusta TANTO este video de Taylor Swift, porque cuando lo vi, sentí que justamente así había sido mi proceso: un bosque oscuro/depresión, lobos acechando/miedos, frío/soledad, un incendio/enojo, arrastrarse en el lodo/tratar de salir a como diera lugar, tropezones, raspones, empezar poco a poco a ver la luz…y finalmente encontrarme conmigo misma. Véanlo, neta está increíble.

Con ayuda de mi psicóloga pude darme cuenta de que terminarlo fue lo mejor que pudo haberme pasado y que ni yo, ni nadie, debe aferrarse a una relación en donde no es feliz sólo por el miedo a estar sola (y sí, lo digo porque nos pasa mucho a las mujeres con curvas que nos aferramos a alguien porque pensamos que nadie más nos va a pelar por nuestros kilos extra, ¡mentira!).

Así que bueno, para concluir, les quiero dejar 5 cosas que aprendí en este tiempo sobre mi depresión:

  1. De verdad, le puede pasar a cualquiera, hasta a la persona más “feliz” del mundo.
  2.  Si te identificaste con alguno o varios de los síntomas que describí y llevas algún tiempo sintiéndote así, ¡pide ayuda! Ir con un especialista no tiene nada de malo y te puede ayudar muchísimo.
  3. Si sientes que el mundo se te cae encima, es válido hacer una pausa de lo que sea porque a final de cuentas tu prioridad siempre debes ser tú. No puedes estar bien con nada ni con nadie, si no estás bien contigo misma.
  4. No te aferres a una persona que no te hace feliz sólo por el miedo a estar sola o porque crees que nadie más te va a hacer caso. Sé que esto se dice fácil, pero créanme que las entiendo, en estos momentos estoy pasando por la misma situación, pero hay muchos peces en el mar, el chiste es salir y conocer gente, aunque tampoco se trata de salir a cazar novio. Osea, eso no. Llega en el momento que menos te lo esperas.

5. A la persona que me rompió el corazón: sé que leerás esto, así que aprovecho para agradecerte todas las cosas buenas que dejaste y me enseñaste en estos años. Las reconozco y recuerdo, me hicieron muy feliz.

Respecto a lo malo, ¿qué te puedo decir? También te agradezco por mostrarme al último quién eres en verdad; aunque en un principio me dejaste devastada, gracias a eso me hice mucho más fuerte. También aprendí a valorarme y a estar segura de que no quiero una vida basada en mentiras, promesas incumplidas e infidelidades.

Gracias de corazón por lo bueno y por lo malo. Te perdono. Hasta nunca.

Y bueno, a ustedes, queridas lectoras de Curvas Felices, sólo me resta agradecerles su apoyo y comprensión en este tiempo. Quería estar segura de estar bien para poder regresar con toda la buena actitud y muy sanita de mi corazón para poderles seguir ofreciendo contenidos de calidad y sobre todo para no perder lo más importante que tiene este blog: su autenticidad.

Nos esperan muchas cosas buenas en 2016, una de ellas es el festejo pendiente que tenemos por los dos años de Curvas Felices y del cual les hablaré en el próximo post.

PASTEL

Mientras tanto sean muy felices y échenme un grito cuando quieran a través de las redes sociales:

Facebook: Curvas Felices
Twitter: @curvasfelices
Instagram: curvasfelices
Pinterest: Curvas Felices
Snapchat: curvasfelices

Un besote y hasta la próxima,

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5 comentarios en “De Curvas Deprimidas nuevamente a Curvas Felices

  1. candy

    Hola acabo de encontrar tu Blog y me encanto he visto varias de tus entradas y me identifico mucho, por ahora me gustaría saber si tienes algún lugar donde se pueda comprar trajes de baño para nuestras curvas probé en forever21 pero solo hay uno =D sabes de algun otro lugar soy de Guadalajara Saludos

    Me gusta

  2. Caro

    Llegué a tu blog queriendo conocer un poco más sobre los pensamientos de una chica confiada y curvy y sus necesidades fashionistas. Casualmente, después de leer la entrada por la que encontré tu blog, abrí la página de inicio y encontré esta entrada. Realmente, llevo poco más de un año en una situación parecida a la tuya. Terminé una relación con una persona sumamente importante en mi vida y a quien creí conocer muchisimo (pues antes de amarlo de esta forma fuimos grandes amigos de varios años), sin embargo, el final se dio cuando una chica habló conmigo y me dijo que ella había estado acostandose con él y que también (él) había estado con otras personas. Los primeros meses lloraba desconsoladamente, pero aunque terminamos, continuamos viéndonos. De alguna manera eso era un poco calmante para mí, me hacía sentir bien, pero con el paso del tiempo, al ver que él no tenía intención de cambiar y ‘rescatar la relación’, todo comenzó a ser peor. Desde entonces he tenido mis grandes bajas, pero con el (mal) afán de no alejarme de él y “correr el riesgo” de no verlo nunca más, me he aguantado. Y sonrío, para que él no note lo mal que estoy…

    Pero sencillamente, a estas alturas, ya no puedo más. Desde hace mucho tiempo no soy yo, desde hace mucho tiempo estoy rota y perdida. Hace un par de días tomé la decisión de cortar toda relación con él, puesto que ya no puedo seguir negando que no me respeta y ya no me ama. La idea es hacerlo al fin de esta semana cuando lo veré. Pero… mi mayor miedo es justo lo que tú hablas, porque siento que en el momento que lo haga, todo lo que me he aguantado por este tiempo, finalmente se derrumbará. Y tengo la sensación de que caeré y caeré y caeré. Y entraré de lleno en lo que llamas depresión. Me da miedo saber que esas cosas que reprimo y que a veces siento, esa desesperación, ansiedad y tristeza… vayan a ser algo de a diario. Odio sentirme así.

    Sé que es necesario y de verdad me estoy armando de valor. Leer esta entrada me ha dado un poco más con qué defenderme y por ello te agradezco muchísimo.

    Ya me eché una biblia aquí jajaja, pero me identifiqué un poco.
    Espero tú también ya te encuentres mucho mejor :)
    Saludos!

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