Las cicatrices nos definen

Lo que pienso sobre las cicatrices de mi rodilla y las de la pierna de Heidi Klum

¡Hola a todas! Antes que nada quiero ofrecerles una disculpa por tenerlas un poco abandonadas últimamente. Aunque hago mi mayor esfuerzo por seguir en contacto con ustedes a través de Facebook y Twitter, se me había complicado un poco escribirles en el blog. Y es que les platico que después de dos meses de incapacidad debido a la operación de rodilla que tuve, regresé a trabajar, por lo que obviamente mi tiempo libre se ha reducido considerablemente; sin embargo me comprometo a ser más constante con ustedes, ya que a final de cuentas escribir en Curvas Felices es lo que más me gusta hacer en la vida. De verdad.

Hablando justamente de mi recuperación, les cuento que ésta fue paulatina: migré de las muletas a la andadera y de ésta al bastón. Actualmente ya ando sin bastón y caminando ‘normalmente’, y aunque todavía me cuesta un poco de trabajo subir y bajar escaleras, ya estoy recuperada en un 90%. Estoy súper contenta porque poco a poco mi cuerpo ha ido recobrando su fuerza y sé que en poco tiempo estaré como si nada.

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De las primeras veces que volví a estar de pie :’)

No obstante, la otra vez que me estaba bañando, observé detenidamente mi rodilla operada y entonces noté las dos pequeñas cicatrices que quedaron de aquella intervención. Como me hicieron una artroscopia, esto quiere decir que hicieron dos hoyitos en la rodilla: en uno metieron una camarita pequeñísima, y en el otro el instrumento para operar -que comúnmente se le conoce como ‘fresa’-. Es una cirugía de mínima invasión con la que se busca abrirte lo menos posible y que las cicatrices casi ni se noten.

En mi caso aImagensí fue: después de que me quitaron las puntadas sólo quedaban dos puntitos en cada lado de la rodilla que parecían los ojos de una carita feliz, la cual por supuesto completé poniéndole una boca sonriente con un marcador. Luego me tomé una foto y la subí a Facebook con el título ‘Recuperación feliz’. Hay que verle el lado positivo a las cosas.

Esas cicatrices cada vez se notan menos, pero aquella vez que les platico me metí a bañar, las vi y de pronto se me vino a la mente Heidi Klum, la súpermodelo que estuvo muchos años entre las filas de Victoria’s Secret, entre muchas otras marcas. ¿Por qué me acordé de ella en ese momento? Pues no sé si alguna vez leyeron o escucharon hablar de esta moda que se dio entre los famosos que consistía en asegurarse una parte del cuerpo (por ejemplo Jennifer López tiene aseguradas las pompas). Los seguros funcionan como un seguro de vida: si le pasa algo a esa parte de tu cuerpo que aseguraste, te indemnizan. Qué loco, ¿no?

Bueno, pues con esto, la top model alemana optó por asegurarse las piernas en un millón de dólares cada una. O casi. Resulta que la pierna izquierda vale un millón de dólares, pero la derecha está valuada en un poco menos porque cuando Heidi era pequeña, se cayó y se le quedó una pequeña cicatriz en esa pierna.

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Con un mujerón así, ¿quién se va a estar fijando en las cicatrices de su pierna?

*Foto: Virgin Media.

Esta situación me dejó reflexionando en que algunas cosas están de cabeza, por ejemplo este asunto de las cicatrices y los seguros de los famosos. Como persona normal que soy y completamente alejada de los reflectores, ese día que me estaba bañado y vi mis pequeñas dos cicatrices, recordé todo lo que pasé en estos dos meses: desde no poder ni bañarme con normalidad, el tiempo que estuve lejos del trabajo, el apoyo incondicional de mi familia y mi novio, mis terapias de rehabilitación y todas las personas maravillosas que conocí en ella, las visitas al seguro social…en fin, todas las cosas por las que atravesé después de la operación para poder estar nuevamente de pie y caminando y moviéndome con normalidad.

Entonces pensé en que esas dos pequeñas marcas en mi rodilla son un recordatorio de todo lo ocurrido. Se quedarán allí para siempre para recordarme los tiempos difíciles por los que pasé y de los que logré salir adelante para volver a estar de pie, fuerte y firme como un árbol después de una tormenta.

Y hablo por todas: nuestras cicatrices nos definen; son el recordatorio eterno de los tiempos difíciles que superamos y de los que logramos salir victoriosas. Desde la cicatriz de una estría hasta la de una operación, las marcas que tenemos son un mapa de nuestros triunfos, y debemos estar orgullosas de ellas porque, como dice mi novio, son nuestras heridas de guerra. Somos unas guerreras y cada cicatriz, es una victoria.

Así que en este sentido pienso que los seguros de los famosos están mal porque ¿cómo puede valer menos una pierna porque tiene una cicatriz? Al contrario, yo pienso que debería valer más, mucho más.

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Les mando un beso y nos leemos la próxima entrada.

MONTSE

PD. Gracias por estar en contacto conmigo a través de Facebook como Curvas Felices; Twitter @curvasfelices; y Pinterest como Curvas Felices. Recuerden dejarme sus comentarios sobre lo que quisieran ver en el blog o en redes sociales. Gracias, un beso.

PD2. ¡Feliz inicio de la primavera!

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