De Godínez a GoRdínez: sobre ir al gimnasio cuando trabajas en oficina

Bueno, después de las vacaciones de ensueño y demás, es momento de regresar a la realidad, ¡y al gimnasio! No sé ustedes, pero para mí, decidirme ir al gimnasio no fue tan sencillo, aquí les platico por qué…

Como sé que no solo hay lectoras de México, sino también de otros países, me gustaría empezar explicando a qué nos referimos los mexicanos con el término “Godínez”. Para nosotros, un Godínez es lo mismo que un oficinista, es decir, una persona que trabaja en un escritorio, usa gafete, lleva su comida en tuppers, va de traje y corbata a trabajar, etc. Y yo, queridas lectoras, (lo confieso) soy una Godínez.

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Ahora, aclarado el punto anterior, quiero compartirles que siempre bromeo diciendo que el problema de trabajar en una oficina no es precisamente ser Godínez, sino que al poco tiempo acabas también convirtiéndote en GoRdínez. Y es que neta, que levante la mano quien NO haya subido de peso después de haber entrado a trabajar en una oficina…¿nadie? *se escuchan grillos de fondo*

¡Pues obvio no! Todos hemos subido de peso. Ahora, si le sumamos las horas que estamos sentados, más la cantidad de chatarra que comemos cuando trabajamos en una oficina: que si las garnachas a la hora de la comida, que si los tamales o chilaquiles en el desayuno, que “voy al Oxxo y qué les traigo”, etc, es perfectamente lógico que engordemos. Leer Más


Notas mentales que anoté durante mi primer viaje sola

No se trata de viajar sola, sino de viajar contigo, porque cuando no tienes a nadie para sacarte de un apuro, te tienes a ti misma: “Yo, conmigo”

Este junio cumplo 30 años. Podría hacer una gran fiesta o comprarme cualquier cosa que no necesito; pero no. En lugar de eso, decidí regalarme dos experiencias de vida. La primera, viajar con mi mamá para trabajar en la relación que tenemos. La segunda, darme la oportunidad de viajar sola por primera vez, así que decidí irme a un lugar que he venido anhelando desde hace años: Holbox.

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Buenas razones para bajar de peso: ¿cuál es la tuya? 1a parte

Cuando puse en el  Facebook de Curvas Felices que estaba en una dieta y que había perdido (en ese entonces) 8 kilos, varias chicas me escribieron sacadísimas de onda y otras, más bien, enojadas. “¿Cómo es posible que pongas que estás a dieta cuando te has pronunciado siempre a favor de las curvas?, ¡eres una hipócrita!”, me decían.

No las culpo.

Sé que el mensaje puede sonar contradictorio, pero no lo es, y quisiera que me dieran la oportunidad de explicarles por qué quiero bajar de peso y qué he hecho para perder estos 10 kilos en 3 meses. Por fin en esta entrada les voy a responder a todas las que me han preguntado… Leer Más


¿Por qué es tan pinche difícil ponerse a dieta?

Por primera vez en la vida, y a unos meses de cumplir 30 años, decidí que ya no estoy en edad de andar comiendo lo que me dé la gana…

Por: Mafer Vega.

Todavía hasta hace unos meses, me pareció una gracia echarme 37 alitas concursando con mis amigos a ver quién comía más, y desayunar chilaquiles todos los días, lo cual me parecía una idea maravillosa, pero pues #NOT.

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La pesadilla de ir de compras siendo gorda

Dicen que la mejor terapia es ir de compras…bueno, déjenme decirles algo, quien inventó esta frase, seguramente NO ERA UNA MUJER CON CURVAS

Por Mafer Vega.

A mí como mujer con curvas peligrosas (gorda, pues), la verdad es que pocas cosas me estresan en la vida, pero DEFINITIVAMENTE una de ellas es ir de compras.

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Hace ya varios años que dejé de comprar ropa en Zara, Bershka, Sexy Jeans, Pull and Bear y demás catedrales de la moda inmediata porque sencillamente dejé de entrar en su ropa. Y sí, la verdad fue un golpe muy fuerte cuando la talla más grande ya no me quedaba. No sólo me sentí excluida de un círculo al que la mayoría de chavas de mi edad sí tenían acceso, sino porque me considero una amante de la moda y, al sentirme excluida, la frustración llegó a mí.

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